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La trilogía dorada de ELP

by Música Sin Límites

Al repasar los primeros pasos de la fastuosa y gigantesca carrera musical de EMERSON, LAKE & PALMER, considerado como el trío de oro de la escena progresiva británica de los 70s, resulta imprescindible referirse a primera trilogía de este coloso musical del cual sobrevive tan solo un miembro original.

Basándose en las reediciones de luxe de “Emerson, Lake & Palmer”, “Tarkus” y “Pictures At An Exhibition, que realizó Steven Wilson en el año 2012, en el caso de las dos primeras, y en la del tercero que realizaron Andy Pearce y Matt Wortham cuatro años después, la producción del último de estos ítems mencionados – un disco en vivo – precede a la del segundo pero como consecuencia de los criterios de la alta gerencia del sello fonográfico de ELP fue publicado extemporáneamente, al menos un poco.

La gestación de EMERSON, LAKE & PALMER surgió, tal como se sabe, tras bambalinas cuando Keith Emerson y Greg Lake se conocieron y de inmediato formaron una fuerte camaradería musical mientras compartían sus respectivas inquietudes musicales del momento y hacían algunos jams. Era diciembre de 1969, durante las últimas fechas en las que THE NICE y KING CRIMSON compartían cartel en escenarios estadounidenses. Ambos se conocían desde meses atrás en su tierra natal pero ahora la situación era muy distinta: Lake creía presentir en aquel entonces que los días de KING CRIMSON estaban contados, mientras que, por su parte, Emerson estaba cada vez más inquieto con la idea de disolver a THE NICE.

Ambos grupos gozaban ya de enorme credibilidad en el underground británico y tenían una celebridad que ya impactaba en el propio mainstream del rock, pero uno de ellos acababa de sufrir las partidas de dos de sus integrantes mientras que el otro parecía estar agotando sus recursos creativos. Enterado de que Robert Fripp quería seguir adelante con KING CRIMSON mientras se preparaba para reformarlo en su regreso a Gran Bretaña, Lake acordó con Fripp que colaboraría como cantante en el segundo disco de la banda, pero informó que ya no era integrante oficial de la misma. Mientras tanto, Emerson anunciaba a sus compañeros de THE NICE, Brian Davison y Lee Jackson, que el grupo tenía que disolverse pues ya no tenía muchas cosas nuevas que decir.

Si la magia interpersonal y artística de Emerson y Lake fue instantánea, encontrar al tercer elemento (un baterista-percusionista con grandes metas artísticas y enorme vigor rockero) fue algo más arduo y lento. La primera opción del todavía dúo era el gran Mitch Mitchell, proveniente de la recién disuelta THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE, pero la cosa no prosperó a despecho de la calidad del potencial integrantes. Emerson y Lake alquilaron un estudio cercano a la Soho Square y organizaron mil y una audiciones sin hallar al cómplice perfecto. Fue por sugerencia del mánager Tony Stratton-Smith que Emerson y Lake convocaron a Carl Palmer (nombre completo Carl Fredrick Kendall Palmer), ex integrante de THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN y todavía vigente miembro del off-shoot ATOMIC ROOSTER (bajo el liderazgo de Vincent Crane), grupo que ya tenía grabado un disco y que recibía buena atención de la prensa musical y de un efervescente público de culto. La audición resultó genial, constructiva y reveladora para todos los implicados. Inicialmente, Palmer mostró su interés por convertirse en el tercer elemento del nuevo trío, pero también mostró sus reservas pues quería estar dedicado todavía a ATOMIC ROOSTER durante su etapa inicial: tras otras sesiones de ensayos y un par de llamadas telefónicas en las que Lake le pedía insistentemente que reconsiderara su decisión, Palmer decidió dejar a la banda del Sr. Crane para convertirse de una vez por todas en la P de ELP.

TRITON fue el primer nombre para el grupo que propuso Emerson y que, de hecho, asumió la banda por unas semanas, aunque también flotaban en el aire otros nombres como TRIUMVIRATE y SEAHORSE, pero finalmente se instaló el nombre que articulaba la asociación de los apellidos de los tres integrantes, un antídoto retórico para evitar el realce prioritario del más famoso de los tres (Keith) y así, también asegurarse de que el nuevo grupo no fuese percibido como una mera continuación de THE NICE. Eso sí, algunos estándares de THE NICE fueron tocados durante los primeros años del grupo y casi entra también el emblemático rocker de KING CRIMSON ‘21st Century Schizoid Man’. Además, de todas maneras, Emerson se erigiría en todo un monarca del escenario al llevar sus bravuconadas fetichistas y lacerantes con el órgano Hammond que ya había utilizado en su grupo anterior a este nuevo grupo. Como si todo esto fuera poco, el fantasma de THE NICE habrá de seguir presente en el mercado fonográfico con la publicación del póstumo disco en vivo “Elegy” en abril de 1971, meses antes del que sería el segundo disco de ELP “Tarkus”.

Tras un par de meses de intensivas sesiones de ensayo y la instauración de un primer repertorio que ya incluía buena parte de su adaptación rockera de la obra de MODEST MUSSORGSKY “Cuadros De Una Exposición”, el triunvirato de Keith, Greg y Carl dio su primer concierto en el 23 de agosto de 1970 en un pequeño local de Plymouth, contando con la banda local EARTH como telonera. El grupo hizo esto con la lógica sigilosa en caso de que la nueva propuesta musical fracasara en sus pininos, pero ya desde este punto de inicio la recepción fue buena para con el novel trío. El segundo concierto tuvo lugar en el 29 de agosto en el contexto del legendario Isle of Wight Festival, al cual acudieron 600,000 personas. La presentación de ELP llamó poderosamente la atención tanto del público como de la prensa musical, incluyendo el extravagante acto de terminar el concierto con la explosión de dos cañones al final.

Esta masiva e instantánea popularidad permitió al grupo obtener rápidamente un contrato de grabación con el sello inglés Island Records, cuya distribuidora estadounidense Cotillion Records era, a su vez, subsidiaria de la poderosa compañía Atlantic Recording Corporation. Menos mal que la opinión del promotor John Peel, quien consideró al show de ELP como un desperdicio de talento y de tecnología, estaba en la insignificante minoría. Lo que pasa es que su volátil corazón estaba herido porque este temprano triunfo de ELP significaba el sello de muerte para THE NICE, uno de sus grupos favoritos y a los cuales había promocionado mucho en el pasado. Su tortuosa bonhomía le jugó una muy mala pasada.

Volviendo al grupo, resulta que había iniciado las sesiones de grabación de su primer álbum (que habría de titularse directamente “Emerson, Lake & Palmer”) en el mes de julio, cuando aún no había hecho su debut sobre los escenarios, pero al terminar el trabajo tres meses después, el grupo era un ente mimado por el sello fonográfico con el cual habían formalizado su contrato de grabación a inicios del mes de setiembre.

Los Advision Studios fueron los cuarteles del grupo y allí contaron con amplio espacio para desarrollar y plasmar su creatividad en los registros de grabación bajo las labores de producción del propio Greg Lake y con la plena complicidad del ingeniero de sonido principal Eddy Offord. La misma portada del disco, que muestra a una cabeza de la cual emerge una paloma que está empezando a alzar vuelo, es el símbolo perfecto del estado de gracia del que gozaba el trío: el autor de tan elocuente imagen es Nic Dartnell. “Emerson, Lake & Palmer” salió al mercado británico en el 10 de noviembre de 1970, reservándose el primer día del año siguiente para el correlativo lanzamiento en el mercado estadounidense.

Bien sabida es la anécdota de que el grupo YES, con un recién incorporado Steve Howe, pidió prestado el sintetizador Moog  a Emerson para que el renuente (y cada vez más apagado) Tony Kaye lo incorporara en un par de canciones de “The Yes Album”. También es conocida la anécdota de que la canción “Lucky Man” (inesperado primer hit de ELP) fue un añadido de último minuto, pero ahondaremos en este peculiar dato un poco más adelante.

“The Barbarian” abre el repertorio de este primer álbum exhibiendo un masivo arreglo en clave rockera del Allegro Barbaro de BARTÓK. El comienzo es realmente bárbaro con esa vivacidad ácida y árida gestada por las primeras líneas del bajo distorsionado de Lake y las robustas armonías del belicoso órgano de Emerson mientras la batería de Palmer crea una electrizante vitalidad para el parsimonioso tempo de entrada. El intermedio guiado por el piano ofrece una variante jazzera para el cuerpo central, lo cual ayuda a apuntalar una especie de refrescante ligereza para los imperantes aires de amenaza, los mismos que vuelven de lleno en la sección final rumbo a un cierre contundente. Este espectacular inicio de álbum está marcado con fuego eterno pero llega el momento subsiguiente de abrir paso a la gracilidad del aire y la magia del agua cuando llega el turno de la extensas balada “Take A Pebble”. Esta canción basada en una balada pastoral de Lake se concierte en manos del trío en una exhibición de eclécticos matices musicales donde lo lírico va cabalgando de lo sinfónico a lo jazzero pasando por lo folclórico, dándole así interesantes variantes expresivas a la rectora aureola contemplativa.

Ya desde la primera estrofa, Lake exorciza nuestras mentes con esta contemplación sobre el flujo imparable e implacable de la vida: “Just take a pebble and cast it to the sea, / Then watch the ripples that unfold into me. / My face spills so gently into your eyes / Disturbing the waters of our lives.” El piano es la guía clave para el esplendor reflexivo de la atmósfera central de la pieza, siendo así que las largas divagaciones instrumentales en el intermedio transitan por el jazz, el country bajo la guía de la guitarra acústica y, cuando vuelve el piano a ocupar el rol protagónico, la academia romántica. Fueron 12 ½ minutos de pura gloria reflexiva en clave progresiva desde donde la bruma introspectiva adquirió una forma rara y misteriosa de resplandor.

El lado A del álbum de debut se cierra con un imponente regreso a la faceta electrizante del grupo: ‘Knife-Edge’ es un retrato de neurosis bajo una atmósfera apocalípticamente opresiva. El bloque instrumental maneja con elegante exquisitez la rotunda energía inherente a su núcleo temático mientras Lake aprovecha ciertos espacios para evocar imágenes ominosas (“From the flight of the seagull / Come the spread claws of the eagle. / Only fear breaks the silence / As we all kneel, pray for guidance.”). Una vez más hay aquí una clásica conexión clásica: parte del motif central está inspirada en el Primer Movimiento de la Sinfonietta de Leoš Janáček mientras que el solo de órgano del intermedio se redondea con un pasaje tomado de la Suite Francesa en Re Menor de BACH antes del arrebatador pasaje final. El efecto del declive sonoro al modo de una máquina que se agota hasta morir retrata eficazmente el propio suicidio gradual de la sociedad contemporánea.

Esta suite de 7 ¾ minutos fue compuesta por Emerson y él, al mando de un piano de cola y del órgano de fuelles de la Royal Festival Hall, es el propulsor exclusivo de los diferentes ambientes a ser desarrollados a lo largo de cada una de sus autónomamente tituladas secciones. ‘Clotho’, la Moira que hila las hebras de la vida con su rueca, es retratada con solemnes y juguetones efluvios del órgano de fuelles que se asientan sobre florituras propias del manierismo y del barroco. ‘Athropos’ es la Moira que determina la longitud del hilo de la vida que se va expandiendo según su designio: en el ideario musical de Emerson, su figura es representada por el piano, el cual combina magníficas expansiones de luminosos efluvios con matices espléndidos donde la extroversión reinante se torna un poco más constreñida. ‘Atropos’, la Moira la implacable cortadora del hilo de la vida con sus tanáticas tijeras, es la inspiración para la última y más exaltada sección de la suite.

En base a un trío de pianos y con la precisa complicidad de la batería y las percusiones de Palmer, Emerson diseña un motivo jazzero con claro tenor latino en un despliegue de bizarro vigor: la muerte arriba como una perversa danza tétrica y disruptiva. Algunos fraseos solistas del piano “se salen del plano” para elaborar enérgicos toques impresionistas cuya principal función es la de ensalzar la fatalidad última mientras la Danse Macabre, todo un prodigio de siniestra sensualidad desde el instante inicial, va aproximándose a su final. Con la explosión de una bomba se asocia la idea del fin de la vida con el inicio de ‘Tank’, pieza bipartita diseñada para el lucimiento particular de Palmer. La primera sección se enmarca en un vitalista encuadre jazz-rockero bajo la doble guía del pianet Hohner y el sintetizador Moog mientras Lake ajusta sus precisas líneas de bajo y Palmer elabora sofisticados ornamentos para el groove básico. Una vez llegado el momento del solo de batería en el ínterin, Palmer se luce como solo él sabe hacerlo, incluyendo algunos golpes de gong durante su electrizante monólogo. El retorno del trío en pleno se hace con un segundo motif en clave de blues prog-psicodélico donde se ofrece una excelente contraparte entre el carácter engañosamente mecanicista de la dupla rítmica y las jubilosas series de armonías y solos de Moog que Emerson explora con virtuosismo químicamente puro.

La hora de cerrar el álbum llega de la mano de ‘Lucky Man’, una balada folk que había sido compuesta por Lake a sus 12 años, una de sus primeras composiciones: el entonces adolescente Greg recién comenzaba a recibir lecciones de guitarra de parte de un profesor de música llamado Don Strike (el mismo profesor de Robert Fripp, el futuro capitán de KING CRIMSON). ¿Pero cómo llegó esta sencilla canción de temática antibélica a llegar a donde llegó? Resulta que el grupo se sentía contento con lo que había compuesto y grabado hasta ese momento, pero todavía faltaba ocupar lo que quedaba del disco por unos cuantos minutos. La propuesta de Lake fue recibida con inicial escepticismo por sus compañeros de viaje, pero no tardaron mucho en acceder a la inclusión de esta canción que claramente rompía con los moldes de fastuosidad y magnificencia que habían sido, desde el punto de arranque, los puntos esenciales de su leiv motiv.

La primera aproximación fue una maqueta grabada por Lake y Palmer, y casi instantáneamente se acordó que la canción debía tener un final psicodélico signado por el Moog. Este solo es uno de los más paradigmáticos de toda la historia del rock pero el que quedó aquí registrado fue solo una aproximación tentativa de parte del maestro Emerson mientras jugaba con algunos efectos: él se ofreció a componer un solo mejor armado al día siguiente mas Lake impuso su criterio de productor y señaló que los ajustes y travesuras que hacía el buen Keith quedaban como anillo al dedo.

El tiempo le dio la razón desde temprano, ¿verdad que sí? Siendo el primer hit del trío, ‘Lucky Man’ también abrió campo a la instalación de una dimensión pastoral y romántica dentro del ideario musical de ELP. Entre los bonus tracks que encontramos en el segundo volumen de la reedición del 2012 encontramos una primera maqueta de ‘Promenade’ con órgano y voz, una muestra de cuán en serio iba el proyecto de llevar a Mussorgsky al lenguaje del rock incluso desde antes de que se terminara de gestar el primer álbum.

También hay un jam instrumental signado por una especie de groove jazz-rockero y penetrado por un ágil nervio rockero, el mismo que ha sido titulado ‘Rave Up’: ese groove es similar al que más adelante el trío empleará en canciones como ‘A Time And A Place’ y ‘Living Sin’ aunque la peculiar agilidad del encuadre sonoro nos recuerda a una pieza más tardía como es ‘When The Apple Blossoms Bloom In The Windmills Of Your Mind I’ll Be Your Valentine’ (un instrumental sobrante de su magnum opus del 1973 “Brain Salad Surgery” que finalmente apareció en “Works, Vol. 2”).

Es una buena idea la de insertar un solo de batería que Palmer parece haber grabado mientras diseñaba el esquema definitivo del que habría de aparecer en ‘Tank’, pues eso pone a la mente del oyente a imaginar cómo hubiera sido el momento de lucimiento de Palmer en este mismo disco primero “en un universo paralelo”. También se incluye un par de versiones iniciales de ‘Lucky Man’ y el molde original de ‘Knife-Edge’ sin el final de máquina obturada. He aquí la anatomía de un brillante disco de debut que estimuló e impulsó a la banda a seguir trabajando y divirtiéndose sobre los escenarios, llegando a convertirse en figuras punteras de la ya bautizada escena progresiva del rock del Reino Unido. Sus conciertos gozaban de gran demanda en la Europa Continental y los países norteamericanos además de que el propio underground nacional seguía rendido a los pies del trío.

Por César Inca Mendoza

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