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El Rock Argentino en tiempos de dictadura

by Música Sin Límites

El 24 de marzo de 1976, Buenos Aires despertó bajo una temperatura de 8°C. Isabel Perón, víctima de un golpe militar que ya se anunciaba, se recoge ante la entrada de las Fuerzas Armadas que invadieron la Casa Rosada y tomaron el poder con la explicación de finalizar “una ausencia total de los ejemplos éticos y morales que se supone que un jefe de Estado debía dar.”
La Máquina de Hacer Pájaros – nuevo proyecto de Charly García, post Sui Generis – surgía en medio a un clima político y social originado del golpe del 24 de marzo. En el comienzo, la banda se llamaría Charly García y La Máquina de Hacer Pájaros – un homenaje a una historieta de Crist, pero Charly decidió sacar su nombre.

Charly García

Charly García ya tenía una buena imagen debido al éxito de Sui Generis, banda que se había terminado había casi un año. Para que no hubiera vínculos con la antigua banda, La Máquina se inventó proponiendo hacer composiciones libres “para desarrollar con el grupo algo más que una canción, quizás una ópera o una comedia musical”. El plan de Charly: sonido denso, con un equipaje de sintetizadores, mellotrones y pianos. Quisiera que La Máquina fuera una realidad-límite para la música progresiva argentina.

El primer disco de la banda tenía reflejos claros del rock sinfónico, con trazos de Chick Corea (ídolo del momento de Charly). Pero, García estaba preocupado. Más que eso, asustado. Cerca de un año vivió entre el brillo de una notoriedad y el miedo de salir por las calles por la posibilidad de sufrir un secuestro.

Para Luis Alberto Spinetta (que quería lanzar un nuevo álbum del Invisible hasta el fin del año), el golpe no fue una mala noticia, ya que no soportaba más escuchar los gritos de apoyo a Isabelita. Sin embargo, cerca de 3 meses después, amigos suyos poco a poco desaparecieron…

MIA

Lito Vitale y Juan del Barrio pararon sus ensayos con MIA y se fueron hacia Boloña. Antes que volvieran hacia Villa Adelina, se encontraron delante de un convoy de tanques de guerra que salía de un regimiento y pensaron, inmediatamente, en la capa del disco Tarkus da banda ELP. Lito (16 años) y Juan (19 años) soñaban tocar teclados como si tocan en conciertos clásicos, mezclando lo erudito con lo popular.ç

MIA – Músicos Independientes Asociados, nacido como un trío en 1975, formado por el poeta Alberto Muñoz y los músicos adolescentes Liliana y Lito Vitale, tenían en su propuesta independiente una marca propia: organizaba conciertos, editaba sus propios discos, daba clases…

Los militares instituyeron un Proceso de Reorganización Nacional para “impulsar la restitución de los valores fundamentales que contribuyen para la integridad social: orden, trabajo, jerarquía, responsabilidad, identidad nacional, honestidad. Todo en el contexto de la moraleja cristiana”. Centrados en juventud, los objetivos se mostraban más específicos: “Promover en la juventud modelos sociales que sustraen los valores relacionados anteriormente para sustituir y erradicar los valores actuales

Como género musical, el rock no figuraba en la lista de cosas y personas que los militares se proponían a “aniquilar, sustituir y erradicar”. No hubo quema de discos, pero algunos tuvieron su distribución restringida o prohibida. No hubo músicos de rock desaparecidos, pero algunos fueron secuestrados y torturados.

Alas

Gustavo Moretto, que había tocado en el Alma y Vida, estaba de frente del Alas – trío que mezclaba rock sinfónico con tango. Buenos Aires sólo es piedra es una obra de 15 minutos y 48 segundos que hacía de la dicha música progresiva, un proyecto ilimitado y de la pericia instrumental, un requisito sine qua non. El virtuoso trío formado por Gustavo Moretto, Alex Zuker y Carlos Riganti vivía un dilema: su música progresiva sonaba bien parecida con sus influjos del exterior, yendo contrarias a los modelos de la argentinidad…

La juventud argentina parecía crear anticuerpos contra el oscuro panorama político. En mayo, cuatro modos distintos de hacerse el rock se fundieron en un show: El Reloj (rock pesado con guitarras feroces), Alas (rock progresivo y tango), Raúl Porchetto (canciones místicas y existenciales) y Pastoral (dúo acústico).

Crucis

En julio, más de 11.000 jóvenes asistieron Crucis (del virtuoso guitarrista Pino Marrone), Pastoral, Léon Gieco y Soluna en acción. Antes de tocar, Gieco avisó: “Es hora de saber que no pasamos desapercibidos” – en referencia al rock como movimiento. El día 6 de agosto, Invisible reunía 12.000 personas en el Luna Park, ejecutando Durazno Sangrando y Pleamar de águilas entre otras músicas. Fue en este concierto que Spinetta invitó el bandoneonista Juan José Mossalini a tocar con la banda. Algunas personas empezaron a silbar como protesta, previendo que iban a ver y escuchar tango – esa música de viejos. Pero de pronto Spinetta dominó la situación: “Hay que abrir la cuca, muchachos”.

Luna Park – el templo de la música progresiva.

Nada se puede compararle. Allá se presentaban las bandas y los discos. Allá se oficializaban despedidas y reencuentros. No llegaba a ser un espacio de libertad en medio a la dictadura, ya que había una cierta vigilancia por parte de infiltrados. Pero, durante los shows, los vestigios de hostilidad se ocultaban. Sin embargo, por veces, después del fin de algún show, cerca de 200 jóvenes eran llevados por patrulleros hacia la Avenida Madero y allá permanecían detenidos por horas o días – y no había abogado suficientemente influyente que pudiese cambiar esta violencia.

En vísperas de la Navidad, efectivos del Ejército revistaron a Melchor Romero, a 15km de La Plata. Buscaban subversivos en cualquier lugar. Detenían coches, invadían sus casas sin permiso, cercaban los barrios… Entre 76 y 77 funcionaron 364 centros clandestinos de detención. La mayoría de los detenidos en esos centros fue torturada y asesinada en 77 y 78.

El disco de La Máquina de Hacer Pájaros estaba en primer lugar. El álbum llegó a estar entre los 100 más vendidos del Centro Cultural del Disco, un consagrado emporio musical. No se trataba de un disco barato: costaba cerca de 2.000 pesos, mucho más caro que otro cualquiera. ¡Pero valía! También fueron puestos a la venta El jardín de los presentes do Invisible y Los delirios del Mariscal do Crucis – dos ejemplos de osadía instrumental de lo que era capaz la música progresiva. Ésta estaba al alcance de cualquier joven. No era marginal – no de todo, por lo menos.

1977

El año empezó con la novedad del fin de la banda Invisible y el murmullo de que Las golondrinas de Plaza de Mayo no más tocaría en la radio: se convirtió en una de las variadas canciones prohibidas por los militares. Spinetta fue detenido “para verificación de antecedentes penales”, y así estuvo algunas horas en la cárcel. Allá identificó en una de las paredes la reproducción de la letra de Cementerio Club, de la banda Pescado Rabioso. Entonces lloró por no saber el destino de aquel joven desconocido que la escribió…

En 1977, había mucho menos estudiantes de lo que en los años anteriores. En muchas carreras de la Universidad de Buenos Aires, por ejemplo, quedaban muchas vacantes. También era alto el número de los alumnos que no terminaban sus estudios. Se estimaba en 50% de desistencia. Y para los que seguían en las facultades argentinas, la vida no era fácil. La represión se impuso en las clases – vigiladas por agentes infiltrados; en algunas facultades, estudiantes y maestros eran revistados y tenían que dejar sus documentos en la portería, antes de entrar en el edificio. Nadie se animaba a hablar libremente, nadie decía en público lo que realmente pensaba.

A mediados de este año, Juan José Catalán sustituye Bruera en el Ministerio de la Educación, haciendo que facultades y escuelas se cambiaran en lugares casi irrespirables. Luego, presentó su instrucción intitulada “Subversión en el ámbito educativo (conozcamos nuestros enemigos)”, en la cual exigía a los maestros educar “con los valores de la moraleja cristiana, la tradición nacional y la dignidad del ser argentino”.

Lito Nebbia

Y la verdad era que el rock no cumplía ninguna de estas exigencias de Catalán. Una lista negra conteniendo 231 figuras del medio cultural fue guardada secretamente con un título poco imaginativo: “Lista de personas vinculadas al medio cultural con antecedentes ideológicos desfavorables”. En ella constaban Roque Narvaja (“Cantor que colaboró en un LP de características subversivas”), Litto Nebia (“Cantor de música progresiva”), Rodolfo Mederos (“Músico”), Rodolfo Alchourrón (“Compositor e intérprete de música progresiva”), entre otros.

La temible SIDE – Secretaria de Inteligencia del Estado – esperaba la oportunidad de que algún disco, con mensajes subversivos, llegase a los jóvenes. Para evitar tal hecho, la Secretaría ordenó que varios de sus agentes investigasen todas las tiendas de discos del país. Buenos Aires fue dividida en cuatro zonas: Centro, Flores, Liniers y Nueva Pompeya. En una tienda en Flores, fueron encontrados 14 casetes de Phillips – 10 de Mercedes Sosa, 2 de Horacio Guarany y 2 de César Isella.

En la casa de los Vitale, que seguía la ley: “Primero el arte, segundo el negocio”, la madre Esther Soto confeccionaba su fichero con los nombres de amigos y asociados del MIA, mientras el padre Donvi Vitale daba clases de música y Lito y Liliana componían, ensayaban y gravaban. Autogestión: esa era la palabra. Durante los 4 años que MIA existió como colectivo, no hubo una única propuesta artística que no se realizó por falta de recursos. MIA creó una red de oyentes por todo el país, posibilitando la venta de sus discos y la organización de varios conciertos. Cornostipicum vendió 4 mil copias adelantadas, por cupones que eran enviados para la Villa Adelina.

La Máquina de Hacer Pájaros, en el año de 1977, no era tan popular como Sui Generis, en 1975. Pero cada concierto y cada disco que llevaba el nombre de Charly aseguraba éxito. Luego, el según disco era esperado por todos. Películas fue lanzado en medios de 77 y su capa, hecha por el artista plástico Juan Oreste Gatti, fue considerada una de las mejores del rock argentino.

En cualquier disco de García, no faltaba una gran melodía; en este caso, la melodía en cuestión era No te dejes desanimar – No te dejes desanimar/ Deja ya de llorar/ Para un poco tu mente, y ven acá…”. El cuarto tema del disco – Qué se puede hacer excepto ver películas – era el más comprometido con la realidad política y social del país, a pesar de que en aquel momento no lo hubiera sido entendido tan claramente… Por lo tanto, la canción no estaba amenazada, también porque su autor no era fichado.

A Emilio Massera le gustaba hablar de la juventud argentina. Sólo que era más fácil censurarla que enseñarla. Era más fácil detener a los jóvenes a la salida de un show de rock, que convencer a los oyentes de la Máquina de Hacer Pájaros de que la República era una estructura Moral, como decía Massera.

Luis Alberto Spinetta

Durante todo el año de 77, Spinetta fue acercándose del jazz. En agosto, la Banda Spinetta – Giacobbe, López, Machi y Baraj – llenó el Coliseo. Pero, a pesar de haber sido muy bien ejecutado en vivo, el nuevo trabajo de Spinetta – A 18 minutos del sol – no animaba. En algunos momentos, se tenía la impresión de que Spinetta tocaba arriba de sus posibilidades técnicas.

El jazz rock surgía para a sustituir el rock sinfónico. No por acaso que la capa de la revista Expreso Imaginario, en marzo, tenía como título “Jazz rock. El fenómeno musical de la década”, además de una foto de Miles Davis. Sin embargo, apenas el jazz rock intentaba terminar con el rock sinfónico. Un movimiento juvenil inglés – el punk – también lo hacía. En los pubs ingleses, grupos de 4 o 5 músicos de pelos teñidos se esforzaban para mostrar que el virtuosismo era cosa del pasado. Así, la violencia verbal de los Sex Pistols tomó el lugar del virtuosismo.

Argentina había se convertido en un lugar sombrío e inseguro. Muchos emigraban de pronto; otros desaparecían. Alex Zuker, por ejemplo, bajista del Alas, fue para Nueva York, para realizar su sueño. Desde allá supo que la hermana de su amigo Riganti había sido secuestrada y una bomba de gas lacrimógeno explotó en el Teatro Ritz de Belgrano, durante el show del Alas.

Y lo peor de todo para los amantes del rock: Se acercaba un futuro sin Invisible, La Máquina, Cruces, Polifemo…

1978

El año empieza con una cierta tensión entre Argentina y Chile a causa de una decisión tomada por el Tribunal Internacional, que declaró que las islas que rodean el Canal de Beagle serían chilenas. El costo de vida aumentaba -se ganaba menos y se gastaba más- . Además de eso, el país tenía la Copa del Mundo.

León Gieco empezó a beber demasiado, consumir drogas y a sentirse muy inseguro. Tuvo problemas por llevar barba, principalmente en el momento de obtener su pasaporte. Pensaba en salir de Argentina con su manager y amigo Michel hacia Bogotá, Colombia. Después, Costa Rica y México, quedándose en Los Ángeles.

Charly García se enamoró de una joven danzarina brasileña de 17 años llamada Zoca y, después de conocer a toda su familia en Belo Horizonte, fue hasta Cabo Frio. Allí encontró David Lebón que descansaba y escribía canciones, después del término de la Polifemo. De este partido surgió el cuarteto Serú Girán, complementado por Moro y Pedro Aznar. Volviendo a Argentina, la banda empieza sin éxito, en el Festival Para la Genética Humana. La segunda presentación se dio en el gimnasio cubierto de Obras Sanitarias, en la cual la banda fue acompañada por una orquestra de 23 músicos. Pero el público aún no comprendía muy bien la propuesta de esta nueva banda de Charly García…

El Mundial costó a Argentina cerca de 700 millones de dólares además del estipulado. Martín Darré compuso la canción del Mundial, cantada por los 25 millones de argentinos que eran hincha de la selección de César Luis Menotti. Los temas de los periódicos eran todos sobre el mayor evento futbolístico del mundo.

En medio a esos hechos, estrena en 20 de julio el fenómeno cinematográfico “Fiebre de Sábado por la Noche”, con la figura del actor-bailarín John Travolta. Muchos fanes de Travolta hacían enormes colas delante del Cine Metro de Buenos Aires. La prensa consideró la película de “objeto de culto” y de “ídolo de la juventud actual” a Travolta.

La revista Expreso Imaginario consideraba Travolta y la música disco por igual: diversión sin compromiso estético, evasión sin conciencia. Básicamente, la música disco surgía como producto de una juventud dócil e influenciada por la moda. Y el rock era – o dejaba de ser – exactamente el contrario.

Los conciertos de rock se quedaron menos frecuentes; la música disco empezó a ser tocada en todo o cualquier lugar. Se necesitaba sólo un disc-jockey. Así, los grandes espacios para presentaciones de rock estaban prácticamente acabando. Además de eso, el escenario era otro: grupos consagrados extintos (La Máquina, Cruces…); emigración de los músicos; la cumbre del jazz-rock; música disco.

En ese circuito de salas de capacidad muy reducidas, Jazz & Pop (fundada por el baterista Néstor Astarita y por el bajista Jorge González) y Music Up eran casas de jazz que abrieron sus espacios para otras vertientes.

Bubu

Por otro lado, una gama de nuevos proyectos independientes fue consolidándose: Atonal, La Fuente, Canturbe, Bubú, Aschabel, Moderato, Fantasía y Raíces. De Rosario, surgieron Irreal, Oasis y Fata Morgana. De Tucumán, Redd. Esta nueva fase de bandas argentinas se encuadraba en los rótulos “experimental” – como el rock a la King Crimson de la banda Redd – y “urbano” – como el trabajo de Litto Nebbia.

MEEBA – Mutua de los Estudiantes y Egresos de las Bellas Artes – era un epicentro de las actividades relacionadas a las Bellas Artes. En ese espacio, que pasó a organizar citas interdisciplinares, se congregaban artistas y estudiantes. Y fue allá, por ejemplo, que La Fuente – formada por Uki Tolosa y Coco Romero – surgió.

Litto Nebbia llevaba su agenda llena en el invierno. Tocaba y cantaba toda semana en el Jazz & Pop, en un trío de jazz que tenía influencias de la música brasileña (Milton Nascimento, principalmente), tango moderno y folk. Pero, después de vender su último teclado, decidió viajar hasta México. Llevaba 60 dólares en el bolsillo y cumplía 30 años de edad. Los verdaderos motivos de este viaje no fueron dichos, pero sus amigos suponían que su nombre estaba en las listas negras. De hecho, su nombre y sus antecedentes estaban en la SIDE: “colaboró junto a Mirtha Defilpo, Rodolfo Alchourrón y Roque Narvaja en un long play de características disolventes intitulado Canciones para perdedores…”.

En 24 de octubre, varios barrios de Buenos Aires sufrieron con falta de electricidad. Ésta hacía parte de un programa de actividades de preparación bélica. El mismo día, este hecho también se extendió para Palermo, Belgrano y Núñez. Los reservistas convocados tenían miedo. Sus padres también. La guerra contra los chilenos parecía inevitable. Decían que cerca de 80 aviones chilenos estaban a punto de atacar las ciudades argentinas. La Defensa Civil aconsejaba a las personas llevar ropas coloridas por la noche, pues de ese modo serían más fácilmente encontradas…

1979

Fue un año de consumo y silencio. Nunca se viajó tanto hacia el exterior. Para que tengamos una idea, ocho días en Copacabana costaban 143 dólares; ocho días en cualquier playa argentina, 183 dólares. Muchos viajaban hacia Miami, trayendo de allá televisores, principalmente.

Serú Girán

En ese año, Serú Girán lanza su según disco: Grasa de las capitales. Su capa copiaba a la de la revista Gente y Charly trataba temas como la insensibilidad (Frecuencia modulada), las relaciones perversas (Perro andaluz) y las ilusiones imposibles (Canción de Hollywood), además de una fábula (San Francisco y el Lobo). Sobre este disco, Lebón avisó: “Este es un disco con menos arreglos y mejor cantado”.

Hablar sobre cosas sin exponerse demasiado. En eso, Charly era un especialista en el campo de batalla de la cultura. Llegó, incluso, a alterar la letra de una canción – Paranoia y soledad – sin, dejar de cantarla como compuesta originalmente. Esto porque la censura actuaba más fácilmente sobre lo impreso que lo sonoro.

En el medio de este año, Rodolfo Alchourrón fue hasta Nueva York – cansado de las intimidaciones impuestas por la dictadura. Allá, grabó Southern Exposure, siguiendo la misma línea del fusion de ritmos argentinos. Y Después, como aquel personaje de García Márquez que espera por una carta durante toda su vida, Alchourrón vivió en Nueva York prácticamente en el ostracismo…

Spinetta también fue hasta Nueva York para grabar un disco con el sello Columbia, con producción de George Butler. Grabó Only love can sustain y Light my eyes luego enseguida a su llegada. Una noche, Spinetta toma su guitarra y empieza a tocar un acorde aquí, otro allá hasta que viene a su mente una letra. Era una letra sobre el gobierno argentino, sobre los militares que hicieron desaparecer más de 20.000 personas: “El cazador está muerto/ entre mis manos/ Pero al luchar/ sus balas me quemaron/ Ese hombre es un silencio/ esto continua en mí/ Yo quise igual a las/ bestias y al sol/ perseguir y matar/ fue mi vida…”. Se llamaría El jaguar.

Al nuevo secretario de la Cultura Raúl Máximo Crespo Montes no le gustaba el rock. Incluso dudaba de que el rock era “música” – “Creo que se trata de las preferencias deformadas de algunos directores musicales de las radios o de algún disc-jockey”.

Buenos Aires y otras ciudades del interior fueron marcadas por las presencias de músicos extranjeros y nacionales en diversos shows: Milton Nascimento, John McLaughlin, Bill Evans, Elis Regina y Blood, Sweat and Tears, entre tantos otros.

El regreso de Almendra

Almendra

En España con la banda Aquelarre, Emilio y Rodolfo ya habían escrito para Spinetta sobre un posible regreso de la banda Almendra. Sólo que querían volver con material nuevo.

El show de retorno de la legendaria Almendra empezó con Ana no duerme y siguió con Tema de Pototo y Plegaria para un niño dormido. El primer tema nuevo fue Cambiándome el futuro. El público escuchaba atento. El cuarteto – Spinetta, Molinari, Del Guercio y Rodolfo García – se mostraba maduro después de casi 10 años de ausencia.

En diciembre, cerca de 30 mil personas fueron ver a sus músicos favoritos en el gimnasio Obras Sanitarias. Estaba cierto que el rock no estaba muerto tampoco desaparecido.

1980

En verano de este año, cerca de 300.000 argentinos viajaron hasta Rio de Janeiro. Prácticamente 85% de la población de Buzios era de argentinos! En cuanto esto, en Argentina, 14 shows fueron vistos por cerca de 70.000 personas. Almendra seguía y, según Spinetta, la banda “pudo recanalizar la energía dispersa”. Pero, la Inteligencia llamó la atención que “Almendra incluye en su repertorio canciones cuyo contenido se rebela contra nuestros valores tradicionales”. De este modo, la banda hacía su set list con cuidado y se ponía a esperar la aprobación de los censores. Sus shows se quedaban con enorme público e incluso uno de ellos pudo ser visto por la televisión, en un especial del Canal 13.

Vox Dei

En febrero, en La Falda, provincia de Córdoba, sucedió el Primer Festival Argentino de Música Contemporánea. Tocaron Redd, Dibujos Animados, León Gieco, Vox Dei, Raíces, entre otros. Hacía mucho tiempo que no había festivales de rock en Argentina. Y este, de La Falda, fue especial – una especie de primer capítulo de una nueva historia. Mismo con dos límites impuestos por la dictadura, se empezaba a sentir una libertad…

Meses después, Gieco cantó en beneficio de los maestros desempleados de Luján, teniendo en su repertorio una canción de crítica a la dictadura – La cultura es la sonrisa. Días después, un joven elegante llega a su casa y le aconseja a ir de traje encontrar con el general Montes, del Primer Cuerpo del Ejército.
− Le prometo a usted que se vuelve a cantar canciones de protesta, yo personalmente me encargaré de darle un tiro en la cabeza, ¿lo comprendes? – Fue la amenaza del general Montes.

León Gieco

Ah, y otra cosa, Gieco. Usted no me conoce. Nunca me vio. Usted no estuvo aquí.
Así eran las órdenes; así se vigilaba la paz social del país. El gobierno militar aseguraba que lo importante era el pasaje del caos para el orden.

A pesar de los shows, el rock nacional tenía dificultades en grabar, en conseguir apoyo de los sellos discográficos – al contrario de la disco music, cuyos LP´s eran editados con facilidad.

En cuanto eso, Litto Nebbia seguía su vida mexicana con nuevos proyectos. Pensaba en crear un sello para grabar sus músicas y también las músicas que le gustasen. Sabía de las dificultades en grabarse en Argentina. Luego, al crear su sello Melopea, en Méjico, ya pensaba en continuar así que volviese su país. En el catálogo estaban Manolo Juárez y Rodolfo Alchourrón, además de la apuesta en el joven compositor Alejandro del Prado (ex-Saloma).

Spinetta Jade nació en la ciudad de Jazz & Pop y Music Up, con influencias de la One Truth Band de John McLaughlin. “El concierto de McLaughlin fue el mejor que escuché en mi vida”, declaró Spinetta. Para los que tenían la edad de Spinetta, no era tarea fácil estudiar la técnica del jazz.

El día 6 de junio, Serú Girán presentó Bicicleta – continuación de Grasa de las capitales – en el gimnasio Obras. Los billetes acabaron rápidamente. Desarma y sangra – una de las mejores melodías de Charly – y la clásica Canción de Alicia en el país hacían parte del repertorio. Esta última canción fue hecha para la banda sonora de una película que nunca se realizó. Ella hacía una descripción muy realista de Argentina del Proceso – “Estamos en la tierra de nadie. Pero es mía/ los inocentes son los culpables”. Se compartía en dos partes de siete versos cada. Fue compuesta en la mayor, con base armónica de apenas tres acordes.

En agosto, Daniel Grinbank realiza el festival BUE 80, de fusión, con grandes nombres del jazz contemporáneo, con Weather Report como atracción principal.

El 15 de septiembre, la dictadura crea una nueva Ley de Radiodifusión con el objetivo de regular el contenido de las emisoras de radio, evitando, por ejemplo, que músicas como Canción de Alicia en el país fuesen divulgadas.

Seguro que el rock se ponía en oposición al régimen de la dictadura. El rock decía: la libertad es esto. En los shows, esta libertad era vivida como única, como una experiencia totalmente alejada del cotidiano.

En las últimas semanas del año, sucedieron hechos significativos: Almendra lanza El valle interior, grabado en los Estados Unidos y con material totalmente nuevo; Serú Girán realiza un gran concierto en La Rural para cerca de 60.000 personas; y John Lennon – que había inspirado varios músicos, y entre ellos Charly García – es asesinado.

1981

Ya hablaban en una “apertura política” – una especie de transición “posguerra sucia”. En el aspecto económico, la situación era límite: el peso volvió a desvalorarse, el desempleo creció, varias empresas se ahogaban en deudas en dólares, la deuda externa aumentó y la clase mediana ya no viajaba tanto para el exterior.

En medio a todo eso, 1981 fue un año con muchos shows.

En el elegante Auditorio de Belgrano – generalmente destinado a la música clásica y al jazz, Miguel Cantillo y su banda Punch se presentaron. Junto, una banda de La Plata – Virus. La diferencia entre las bandas era grande, así que el público se compartió en dos. La banda Punch se encajaba en el estilo new wave, en cuanto que el sexteto Virus tocaba poco y corto – sus músicas no llegaban a ultrapasar 3 minutos.

RIFF

El rock pesado gana un nuevo ídolo con el surgimiento de la banda Riff – el carismático y talentoso guitarrista Pappo. La banda llegó a grabar dos LP’s en un espacio de apenas 6 meses.

En marzo, la banda inglesa Queen llena el estadio de Vélez con cerca de 80.000 personas. Esto porque tuvo el permiso del nuevo dictador de Argentina – Roberto Viola, que era distinto de su antecesor Videla por ser más blando. El puente entre Viola y los músicos fue Ricardo Olivera. Él conocía Isabel Mouso, encargada de la publicidad de la Expreso Imaginario. De ahí surgieron citas entre Olivera y músicos como Charly García, David Lebón, León Gieco, Luis Alberto Spinetta, Nito Mestre, Rodolfo García… En éstas se trataba de los “problemas” del rock, de su relación de conflicto con la autoridad, de las dificultades para conseguir espacios para tocar etc. Todo terminó con algunas vagas promesas, como por ejemplo, de hacerse lo posible para facilitar el acceso del rock a espacios grandes y medios de comunicación.

En el gimnasio Obras, show de Charly García con Gilberto Gil, durante 3 noches. En una de ellas, la cantora folk Joan Báez fue impedida de subir al escenario – sus discos ya estaban siendo observados por la SIDE desde 1976 y ella no era muy bien vista por los militares.

Serú Girán lanza su cuarto trabajo – Peperina. En este momento, el público de la banda era formado esencialmente por jóvenes. “Son ellos los únicos que realmente se movilizan en masa para ir a un concierto”, dijo Charly para la Expreso.
Peperina contaba la historia de una joven del pueblo que el rock le había abierto los horizontes. Las demás letras del disco eran pequeñas descripciones de la fauna argentina del momento.

Viola y sus asesores decían tener interés en aquello que los jóvenes pensaban. Y que no había más censura. Sólo que, en su edición de 23 de octubre, el periódico Clarín divulga una lista de 242 temas musicales prohibidos. En esta lista negra estaban Canción de amor para Francisca de Gieco, Viernes, 3 A.M. de Charly García, Me gusta ese tajo de Spinetta, Cocaine de Clapton y Another Brick in the Wall del Pink Floyd.

Litto Nebbia volvió de Méjico; Miguel Zabaleta (ex-Bubú) volvió de Europa. El momento era bueno para los regresos. La prensa especializada hablaba de un boom del rock nacional.

Spinetta presenta en Obras Los niños que escriben en el cielo; Los Jaivas vuelven a tocar en Argentina y los músicos de jazz Jorge González y Néstor Astarita producen Buenos Aires Jazz Fusión, una rara obra de la discografía argentina.
Y así terminó 1981, en un clima de inseguridades políticas, pero con cierta recuperación cultural.

1982

La inflación seguía creciente. Las ventas de las revistas y periódicos no estaban buenas. Aun así, la revista Pan Caliente organizó, el 2 de enero, un festival de más de 15 horas de duración, que juntó cerca de 5.000 personas en el Club Excursionistas de Belgrano, con lo que había de viejo y de nuevo en el rock argentino: Los Abuelos de la Nada, Litto Nebbia, León Gieco, MIA, La Fuente, Los Redondos, Alejandro Lerner…

En febrero, el rock se transfiere de Belgrano para La Falda – lugar por la tercera vez del festival más importante del país, organizado por Mario Luna. Sólo que, de esta vez, el clima estaba cargado – se sospechaba que los policías civiles estaban envueltos en la violencia que sucedió en el evento. El problema era que había una diversidad de bandas – rock pesado, punk… – en un mismo espacio.

El 6 de marzo, en la despedida de la banda Serú Girán, en el gimnasio Obras, cuando un policía detuvo un de los fanes, Charly García paró de tocar y sólo volvió cuando tuvo la garantía que el joven había sido suelto.

En el comienzo de abril, la Junta Militar invade las islas Malvinas, empezando la Guerra de las Malvinas contra Inglaterra. El general Galtieri, desde la terraza de la Casa Rosada, habló para millares de personas que estaban preparados “para enfrentar al adversario”.

A las 15.00 hrs de la tarde del 16 de mayo, cerca de 60.000 jóvenes asistieron al Festival de la Solidaridad Latinoamericana – título que aludía al apoyo que la mayoría de los países de Latinoamérica habían dado a Argentina en relación al conflicto.

La banda Virus fue una de las invitadas, así como MIA. Sin embargo, los Vitale se recusaron a participar de este evento y también de grabar música en función de la guerra. Para ellos, la idea de un festival para apoyar a los soldados era absurda: el único modo de ayudarles sería impidiendo la guerra. Gieco cantó Sólo le pido a Dios y Miguel Cantilo Gente del futuro. También participaron Dulces 16 con Pappo, Tantor, Litto Nebbia, Rubén Rada, dejando para el final, Charly García, David Lebón, Raúl Porchetto, León Gieco, Nito Mestre y Tarragó Ros que cantaron Algo de paz y Rasguña las piedras.

Entre abril y junio, los interventores prohibieron la ejecución de cualquier música cantada en inglés. No podía difundirse “la música del enemigo”. De un día al otro, el inglés fue erradicado del éter.

El 14 de junio, el general Mario Benjamín Menéndez decretó la rendición, después de un enorme avance de las tropas británicas. Las Malvinas pasan a ser Falklands. Más de 600 jóvenes murieron y 900 fueron heridos en la lucha contra uno de los mayores ejércitos del mundo.

El gobierno de Galtieri cayó naturalmente. Fue sucedido por Alfredo Saint-Jean, que fue sucedido por el General Reynaldo Bignone. Éste se comprometió a convocar las elecciones para fines de 83, o hasta marzo de 84. Además de esto, secretamente se comprometía a destruir todas las pistas que vinculaban los militares a la “guerra sucia”. Pero todos los esfuerzos para salvar la imagen de las Fuerzas Armadas fueron inútiles. En octubre, fueron descubiertas tumbas colectivas sin identificación en el Cementerio de Grand Bourg, cerca del Campo de Mayo.

Todo ahora estaba mal: las Malvinas volvieron a las manos inglesas; los desaparecidos habían sido asesinados colectivamente; había una enorme deuda externa; la producción industrial se encontraba prácticamente parada; la inflación acumulada era de 164%…

Notablemente, la guerra amplificó la recepción del rock: Los Redondos habían tenido bastante éxito en sus presentaciones en Los Teatros de San Telmo; Spinetta Jade hizo tres presentaciones en el Premier; Piero y Nebbia estuvieron en Obras Sanitarias; Charly García brilló en el estadio de fútbol del Ferrocarril Oeste y en el festival B.A. Rock.

García también brilla con su nuevo álbum Yendo de la cama al living, considerado el mejor del año por la revista Pelo. La música Inconsciente colectivo, compuesta antes de la Guerra de las Malvinas, se encajaba perfectamente a la depresión provocada por la guerra. Ella comunicaba la seguridad de que, a pesar de todo, podía haber un futuro: “Mama la libertad/ siempre la llevarás/ dentro del corazón/ Te pueden corromper/ te puedes olvidar,/ pero ella siempre estará…”

1982

Fue el año del entusiasmo equivocado y de rebelión; el año de solidaridad defraudada y de los primeros gritos claramente dirigidos a los militares.

1983

El retroceso de los militares era ahora visto en todas las frentes. El día 10 de febrero, el Coronel Pedro Coria – secretario de operaciones de la Secretaría de Información Pública – revocó la lista de los temas prohibidos y añadiendo que “cumplo informar que la canción de Gieco Sólo le pido a Dios es conveniente para ser difundida con preferencia”. Para Gieco, esta noticia no le cayó nada bien, ya que una recomendación de la dictadura era más un estigma que una ventaja…

El pueblo se expresaba libremente delante de sus músicos favoritos. En los shows, era común escucharse coros “se va a acabar…se va a acabar…la dictadura militar” o “proceso, proceso, qué carajo es eso…”.

El crecimiento de la música joven era sorprendente. Tres agencias se compartían en el medio musical: Oscar López producía Cantilo, Lerner, Rada, Puyó, Dúo Fantasía, Zas, Cutaia y Pedro y Pablo; Alberto Ohanian se quedaba con Porchetto, Spinetta, Gieco, Lebón y María José Cantilo; y Daniel Grinbank, con Charly García, Nito Mestre, Celeste Carballo, Oveja Negra, Sueter, Los Abuelos de la Nada, Pedro Aznar, Dulces 16, Los Twist, Moro… y Mercedes Sosa. Pertenecer a una de esas tres agencias era el gran sueño de varios jóvenes.

El rock se quedó moderno – con un aire despreocupado y levemente cínico. Charly García entró por este estilo con su nuevo álbum: Clics modernos. Grabado y producido en Nueva York, el disco presentaba esquemas harmónicos más sencillos que los anteriores. Pero, la canción más aplaudida del disco no era moderna: Los dinosaurios, se parecía al material de Serú Girán. Era una canción que trataba del fin de la dictadura militar a partir de los desaparecidos: “Los amigos del barrio pueden desaparecer/ los cantores de radio pueden desaparecer/ los que están en los diarios pueden desaparecer/ la persona que amas puede desaparecer…”.

Ahora, al revés de hacer crítica de las costumbres, Charly criticaba la política.

Por su vez, Spinetta preparaba canciones para el tercer LP con la banda Jade Spinetta. El tema Maribel se durmió – dedicado a las Madres de la Plaza de Mayo – figuraría en este LP. Empezaba a la manera do The Police.

El fin de la dictadura no sería el regreso al paraíso, pero sí un intento de superación de las limitaciones acumuladas a lo largo de los años. Se estimaba haber 6 millones de jóvenes entre 18 y 25 años de edad. Ellos eran los nuevos votantes. Por lo tanto, podrían hacer diferencia en el proceso electoral. Sociólogos pasaron a estudiarles. Porchetto, con ironía, en Che pibe, votá, cantaba: “Para guerras o elecciones/ pibe, no nos abandones…”.

El 30 de octubre, el dúo Alfonsín-Martínez vence con tranquilidad a los candidatos peronistas: 52% de apoyo popular!
Por primera vez en muchos años fue posible pensar en un balance positivo. En diciembre, las noches volvieron a ser hospitaleras, luminosas. En las últimas semanas del año, se mezcló la fiesta del rock con el fervor cívico recuperado. Charly presentó sus Clics modernos. Gieco volvió a pensar en recorrer el país y hacer un disco con el viaje. Virus empezó a quedarse famosa a la víspera del lanzamiento de El agujero interior. Miguel Cantilo pudo cantar La Marcha de la Bronca. Lito y Liliana Vitale se descubrieron más folks de lo que podrían imaginar. Spinetta se presentó en Broadway. A la víspera del presidente electo asumir, Los Redondos tocaron en el Teatro Margarita Xirgu. Y en la noche de Navidad, Los Violadores cantaron furiosamente en el Café Einstein el mismo repertorio que había incendiado el gimnasio Obras en enero.
Y así se fue 1983…

Por Ayrton Pereira Da Silva Jr.

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1 comment

Daniel Escocard 03/10/2018 - 10:07

Parabéns Ayrton pelo artigo. Conheço Ayrton há décadas e sempre o respeitei e admirei pela sua habilidade com as palavras, bem como sua paixão pelo progressivo. Este artigo representa bem tanto essa habilidade quanto paixão. Mais uma vez parabéns, foi uma aula de história.

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