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Clásicos del Futuro

Álbumes 5 estrellas del Prog

GENTLE GIANT – “Gente Giant” 1970

Para el público progresivo poca presentación hace falta de este álbum, que marcó el comienzo de la carrera de uno de los grupos más originales de la historia del rock. Gentle Giant se forma a partir de las cenizas de Simon Dupree and the Big Sound, teniendo como principales artífices a los hermanos Shulman, Derek (voz, bajo y coros), Ray ( bajo, violín, guitarra, percusión y coros) y Phil (saxo, trompeta, flauta, voz y coros). Con ellos encontramos al también multi-instrumentista Kerry Minnear (teclados y chelo, entre otros..), al guitarrista Gary Green y al baterista Martin Smith.

Mi debilidad por su primer disco no se puede describir con palabras. Es un compendio de fuerza, virtuosismo y sensibilidad impresionante. Aquí tenemos todas las claves del sonido de la banda. Los cambios de ritmo, la potencia de la sección rítmica y las partes casi épicas de “Giant”, la combinación de guitarra acústica, violín y chelo de “Funny Ways”, una de las melodías más bellas compuestas por la banda, el potente riff, las armonías vocales y los aires circenses de “Alucard”, el clasicismo de “Isn´t it Quiet and Cold?”, con reminiscencias a The Beatles, la potencia hard rockera de “Nothing At All”, que se combina a la perfección con las partes acústicas, y en el que encontramos elementos tanto clásicos como jazzísticos en la parte de piano y batería, o en el derroche de energía de “Why Not?”, con Derek Shulman cantando a viva voz, y que además de unas partes de guitarra eléctrica buenísimas nos ofrece un pequeño interludio con flauta y voz con aires medievales, algo que sería muy común en discos posteriores. Una verdadera joya, producida por Tony Visconti, que debe ser conocida por cualquier amante del rock de los ’70.

La edición más recomendable en CD es la de Repertoire de 2004, en cartón imitando al vinilo original.

Por Francisco Macias
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RUSH – Caress of Steel 1975

La primera vez que escuché “Caress of Steel”, tercer álbum de los canadienses Rush, fue bastante después de haber exprimido al máximo su siguiente trabajo, “2112” (durante años, mi disco favorito de la banda). Recuerdo que me gustó mucho, y siempre lo he considerado como un lógico antecedente a tan magna obra. Después, escuché sus dos primeros trabajos, “Rush” y “Fly By Night”, y, naturalmente, me percaté de la constante evolución del trío en estos años de “crecimiento”, como en alguna ocasión los han llamado ellos mismos.

En “ Caress Of Steel” los temas se alargan, existiendo una continuidad conceptual en algunos de ellos, más en las letras que en lo estrictamente musical, los ritmos se complican y se nota una mayor ambición, que a veces desemboca en ideas algo pretenciosas. Esto se suele identificar con la entrada del grupo en el campo del Rock Progresivo, aunque naturalmente Rush nunca ha pertenecido a este género de la misma forma que bandas como Yes, Genesis o King Crimson, por ejemplo. Sus inclinaciones “progresivas” se muestran en una época ya alejada de aquella maravillosa etapa que duró desde 1968 hasta 1973, y quizás en este hecho encontramos su mayor fortaleza y su verdadera importancia. En 1975, Rush es una formidable banda de rock duro, que sin haber inventado nada hasta el momento, consigue años tras año, por lo menos hasta 1981, sorprendernos con una complejización del hard rock, y una sofisticación del género nunca vista y nunca igualada por ninguna banda de los ’70. “Caress Of Steel” es prácticamente el comienzo de esta tendencia.

Su grabación duró unas tres semanas, que comparado con los 10 días que el trío tuvo para grabar “Fly By Night”, era todo un logro, por lo que tuvieron tiempo para desarrollar bien las ideas que tenían, no sólo en el terreno musical. Sólo ver esa portada repleta de fantasía, diseñada por Hugh Syme (la primera de muchas, no solo para Rush, sino para bandas como Whitesnake, Dream Theater, Arena, Tiles,etc…), con un título tan heavy como “Caricia de Acero”, engancha e invita a sumergirse en un mundo épico. Curiosamente, ese color cobrizo de la carátula, que tan bien le queda, fue un error de impresión, ya que la idea original era que el dibujo fuese plateado.

El disco comienza con “Bastille Day” (4’42), una de las canciones más duras de la banda. Un riff portentoso sobre una sólida sección rítmica, unas líneas vocales fantásticas que nos trasladan a los días de la revolución francesa, y una excelente parte central, con una base acústica, con el bajo muy presente, sobre la que Lifeson interpreta una preciosa melodía de guitarra, para dar paso después a un gran solo donde el trío demuestra su compenetración y su fuerza. Le sigue “I Think I’m Going Bald” (3’43), un rock and roll sin más complicación, con buenas percusiones, un buen solo de guitarra y un magnífico y contundente final.

Parece ser que la idea de hacer una canción que se llamase “Creo que me estoy quedando calvo”, surgió de la obsesión que Alex Lifeson tenía con quedarse en algún momento sin pelo, y el título en sí se basó en una maravillosa canción de Kiss que me encanta, “Goin’Blind”, que interpretaban a menudo en los muchos conciertos que hicieron junto a Rush, y en cuyo estribillo se decía “I Think I’m Going Blind”.

El tercer corte es “Lakeside Park” (4’12), una bonita canción, con cierto aire nostálgico, en la que Neil Peart recuerda lugares importantes en su adolescencia, y cuya parte central de guitarra me recuerda un poco a “Soliloquy”, una de las partes de la futura suite “2112”. Para terminar la primera cara del vinilo la elegida fue “Necromancer” (12’37), dividida en tres secciones, y que va un paso más allá que “By-Tor An The Snow Dog”, de su anterior álbum. La primera, “Into The Darkness” nos introduce mediante una narración sobre un ritmo hipnótico en el mundo onírico creado por Neil Peart al más puro estilo Tolkien, representado también por la guitarra de Lifeson.

En las primeras líneas, “As grey traces of dawn tinge the eastern sky, the three travelers, men of Willowdale”, el trío se identifica con esos “tres viajeros”, “hombres de Willowdale”, que en realidad es el vecindario de Toronto donde se criaron Lifeson y Lee. Tras la introducción, Geedy Lee comienza a cantar sobre la misma misteriosa base, hasta llegar al solo de guitarra, que termina doblándose, creando un precioso efecto de dos solistas. Con una nueva narración, da comienzo “Under The Shadow”, de una potencia apabullante.

El riff inicial de guitarra, la voz, el solo de guitarra sobre un maravilloso riff de bajo, y sobre todo, el posterior solo de Lifeson, con Lee y Peart en estado de gracia, regalándonos uno de los momentos más duros y más interesantes de todo el disco y mostrándose como un power trio sobresaliente, hacen de esta segunda parte algo especial. Y con el príncipe llega la luz….”Return Of The Prince” , tercera y última parte de esta historia, nos presenta el retorno de By-Tor, convertido en héroe, con Geedy Lee cantando de maravilla sobre un precioso ritmo de guitarra, sospechosamente parecido al de “Sweet Jane” de Lou Reed, que nos lleva hasta un bonito solo y el final de la primera cara del disco.

La segunda cara del vinilo estaba ocupada por un solo tema, “The Fountain Of Lamneth” (19’57). Si “The Necromancer” era una pieza larga, pero no demasiado “avanzada”, “The Fountain…” si nos ofrece más matices y nos muestra la semilla de posteriores suites. Dividida en séis partes, el tema nos narra el ciclo vital de un hombre y su búsqueda de la fuente de Lamneth. Su nacimiento tiene lugar en “In The Valley”, que se muestra como una preciosa canción acústica, aunque rápidamente entra la guitarra eléctrica y la sección rítmica. Es aquí donde encontramos algunos de los momentos más “progresivos” del disco, con Geedy Lee cantando con mucha energía, y Neil Peart introduciendo esos pequeños segmento de batería tan pegadizos que tanto le gustan, acompañado por la guitarra, combinando momentos duros con otros más calmados.

Tras una pequeña pausa llega “Didacts And Narpets”, que es en realidad un corto solo de batería, que en mi opinión interrumpe un poco el desarrollo de la pieza. Le sigue “No One At The Bridge”, sección oscura y misteriosa, con una interpretación vocal de Geedy maravillosa, muy intensa, y un solo de guitarra que me encanta, con un sonido denso, muy profundo. El sonido del mar y de los pájaros nos lleva hasta “Panacea”, una bonita canción acústica, con Lifeson a la guitarra clásica, de aires medievales. Continuamos con “Bacchus Plateau”, la parte que menos me gusta del tema, que por desgracia termina con un “fade out” en pleno solo de guitarra. Para terminar, el ciclo se completa volviendo a las melodías iniciales con “The Fountain”, comenzando con los momentos más enérgicos y terminando con la preciosa melodía inicial.

En general, “The Fountain Of Lamneth” me gusta bastante, pero nunca la he concebido como una verdadera suite. Los diferentes segmentos no me parecen bien ensamblados, y me da la sensación de varias piezas compuestas de forma independiente que se unen bajo una misma historia. Es verdad que eso no es raro en este tipo de composiciones tan largas, pero en este caso no me parece que esté bien conseguido. Aún así, tanto el tema como el disco en su totalidad me parecen notables, y sigo disfrutándolos.

Por desgracia, las ventas fueron mediocres y la gira tuvo poca aceptación por parte del público, durando un mes menos que la de “Fly By Night”, y compartiendo escenario de nuevo con Kiss, Nazareth, Ted Nugent,etc… . De hecho, en varias publicaciones se puede leer como la banda llegó a llamar a la gira “Down The Tubes Tour”, una expresión que en castellano puede traducirse como “fallar” o “caer bajo”. En enero del ’76 concluyó la serie de conciertos y la discográfica intentó presionar a la banda para que volviese a los temas cortos y más asequibles, pero por lo que vino después……parece que no les convencieron.

Por Antonio Macias

 

Cara A

-“Bastille Day” (4’37)

-“I Think I’m Going Bald” (

-“Lakeside Park”

-“The Necromancer”

.Into The Darkness

.Under The Shadow”

.Return Of The Prince

Cara B

-“The Fountain Of Lamneth” (19’57)

.In The Valley

.Didacts and Narpets

.No One at The Bridge

.Panacea

.Bacchus Plateau

.The Fountain

Todas las letras están escritas por Neil Peart, y toda la música por Geedy Lee y Alex Lifeson, excepto “Panacea” y “Bacchus Plateau”, que están compuestas por Geddy Lee.

Formación:

-Geedy Lee: Bajo y voz

-Alex Lifeson: Guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, guitarra clásica y Steel Guitar.

-Neil Peart: Batería y percusión.

Grabado entre junio y julio de 1975 en los Toronto Sound Studios, bajo la producción de Terry Brown y Rush. Publicado por Mercury el 24 de septiembre de 1975.

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